El estado de los neumáticos en vehículos pesados es vital para la seguridad general y la eficiencia de tu flota. Al ser el único componente en contacto directo con la carretera, desempeñan un papel fundamental como principal línea de defensa contra averías e incidentes. Un solo fallo de los neumáticos puede paralizar las operaciones de la flota e incluso acarrear sanciones legales.

Si bien las comprobaciones diarias se consideraban adecuadas para garantizar la aptitud para la circulación de los neumáticos de los vehículos pesados, ciertos avances en la gestión de los neumáticos de flota ofrecen ahora métodos más precisos. En esta guía te ofrecemos todos los detalles.

Neumáticos en vehículos pesados

Básicamente, el mantenimiento adecuado de los neumáticos en los vehículos pesados es primordial para la seguridad de la flota y abarca varios aspectos críticos. Además, los neumáticos están diseñados para funcionar conjuntamente con los sistemas de frenos, dirección y suspensión del vehículo. En caso de inflado insuficiente, por ejemplo, el neumático carece de aire suficiente para soportar el peso del vehículo, lo que repercute negativamente en la aceleración, el frenado y las curvas.

Responder de forma reactiva a problemas con los neumáticos no es una cuestión de fácil solución, teniendo en cuenta que sustituir un neumático en un arcén suele ser bastante peligroso. Por ello, el mantenimiento de los neumáticos mitiga significativamente todos los riesgos asociados, fomentando un entorno más seguro para los conductores de flotas, el personal de mantenimiento y los demás usuarios de la carretera.

¿Qué es un sistema de control de la presión y temperatura de los neumáticos?

Un sistema de control de la presión y temperatura de los neumáticos (TPMS) hace precisamente lo que su nombre indica: avisa automáticamente a los gestores de flotas cuando la presión de los neumáticos cae por debajo de un umbral determinado. Esto elimina la necesidad de realizar comprobaciones manuales, lo que permite a las organizaciones gestionar de forma proactiva la presión de los neumáticos de los vehículos de su flota. 

Además, gracias al TPMS (Temperature Monitoring System) remoto, es posible supervisar estos datos en tiempo real en toda la flota.

Ventajas de los sistemas de control de la presión de los neumáticos

Prevención de accidentes

Los neumáticos poco inflados, comúnmente conocidos como "neumáticos blandos", pueden comprometer el manejo del vehículo, elevando el riesgo de accidentes. Más allá de la preocupación por la seguridad del conductor, los accidentes pueden tener importantes consecuencias financieras, como daños a las mercancías, entregas perdidas y primas de seguro más elevadas. En más de un sentido, por tanto, a los gestores de flotas les interesa mejorar la seguridad de los conductores mediante el TPMS.

Igualmente el control de la temperatura ayuda a regular la estabilidad de los neumáticos ante cambios de temperatura, protegiendo la integridad de estos y evitando accidentes.

Cumplimiento legal

De acuerdo con la normativa que regula los vehículos comerciales, los neumáticos deben estar correctamente inflados para el uso previsto del vehículo. Aunque unos neumáticos ligeramente desinflados pueden no tener consecuencias legales inmediatas, pueden pasar desapercibidos y sólo salir a la luz durante un control de las autoridades. 

Si se detecta un neumático blando durante una inspección de este tipo, las repercusiones monetarias potenciales son considerables, además de la posibilidad de recibir puntos de penalización. En este contexto, el TPMS ayuda a los gestores de flotas a cumplir las normas de conformidad, lo que significa que las multas se evitan por completo.

Aumenta la longevidad de los neumáticos

Conducir con neumáticos poco inflados impone una tensión adicional en la integridad estructural del neumático. Esta tensión añadida puede provocar grietas en las paredes del neumático y también aumenta significativamente la probabilidad de sufrir un reventón. Además, los neumáticos blandos aceleran el desgaste del propio neumático, lo que se traduce en un aumento de los gastos por la sustitución más frecuente de los neumáticos. El uso de TPMS garantiza una mayor longevidad de todos y cada uno de los neumáticos de la flota.

Ahorro de combustible

Unos neumáticos más blandos amplifican la resistencia que encuentra un vehículo en movimiento, dada la mayor superficie en contacto con la carretera. En situaciones de conducción rutinaria, el exceso de fricción requiere un mayor consumo de combustible en comparación con neumáticos totalmente inflados, lo que se traduce en un aumento de los costes de combustible. Así pues, a lo largo de un año, el mantenimiento de un inflado óptimo de los neumáticos mediante el TPMS puede suponer un ahorro sustancial para la flota, compensando cualquier inversión inicial.

Conclusión

En resumen, el estado de los neumáticos de los vehículos pesados es crucial para la seguridad y la eficiencia de la flota. Mientras que las comprobaciones manuales tradicionales se consideraban suficientes, el TPMS ofrece un enfoque más proactivo y fiable. El TPMS alerta de forma remota a los gestores de los neumáticos poco inflados y, a su vez, evita colisiones, garantiza el cumplimiento de la legislación, mejora la longevidad de los neumáticos y optimiza el ahorro de combustible, todo ello en tiempo real.

En última instancia, la inversión en TPMS refleja un compromiso con la seguridad, la excelencia operativa y la rentabilidad en la gestión de flotas de vehículos pesados.

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