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Llevamos un tiempo oyendo hablar de los Certificados de Ahorro Energéticos conocidos por todos como los CAE. Tanto en eventos del sector, en conversaciones con proveedores pero la mayoría de los gestores de flota con los que hablamos siguen teniendo la misma duda de fondo: ¿esto afecta a mi flota o es para otro tipo de empresa?

La respuesta corta es que probablemente sí. Y la razón por la que muchas flotas todavía no están ya generando retorno no es que no cumplan los requisitos, sino que nadie les ha explicado bien cómo funciona el sistema ni qué hace falta para que un expediente llegue a buen puerto.

Por eso, vamos a explicarlo aquí.

Qué es un Certificado de Ahorro Energético (CAE)

Un Certificado de Ahorro Energético es un documento electrónico que acredita que, tras una actuación concreta de eficiencia energética, se ha conseguido un ahorro real y verificable de energía final. La unidad de medida es: 1 CAE equivale a 1 kWh de ahorro certificado.

Lo que de verdad importa para una empresa de transporte no es qué es un CAE, sino el valor económico que le puede generar.

En España, el marco legal lo establece el Real Decreto 36/2023 y su desarrollo posterior, incluyendo la Orden TED/815/2023. Bajo esta normativa, hay sujetos obligados (distribuidoras de energía eléctrica, gas, petróleo) que tienen que acreditar objetivos de ahorro energético. Pueden hacerlo combinando dos formas: implementando sus propias medidas, y comprando CAEs generados por terceros.

Aquí es donde está la oportunidad. Tú generas el ahorro, lo certificas, y quien tiene la obligación de acreditarlo te lo compra. El precio no es fijo; depende del mercado, del tipo de actuación y de la calidad de la evidencia. Como referencia orientativa, los rangos del sector suelen moverse entre 0,085 y 0,155 €/kWh, aunque cada operación tiene sus condiciones.

Este sistema está estructurado para pagar por la evidencia del ahorro generado y auditado, no es un mercado de futuros que premie la intención del ahorro.

Por qué en el transporte hay una gran una oportunidad

El transporte es uno de los sectores con mayor consumo de energía final en España. Esto significa que es uno de los sectores donde más ahorro certificable se puede generar.

Y muchas de las cosas que una flota ya hace de forma rutinaria (renovar neumáticos, instalar telemática, electrificar vehículos) pueden estructurarse para generar los CAE.

No hace falta inventar nada nuevo. Lo que hace falta es gestionarlo con los criterios correctos y registrar el ahorro desde el principio.

La diferencia está en cómo lo documentas y en si encaja con una ficha vigente del catálogo oficial.

Las fichas de transporte más importantes para las flotas

El MITECO publica un catálogo de medidas estandarizadas que definen qué actuaciones son certificables, cómo se calcula el ahorro y qué documentación hace falta. Trabajar con fichas estandarizadas es el camino más seguro porque el marco ya está predefinido.

En transporte, las que más suelen encajar con la operativa real de una flota son estas tres:

TRA010 - Neumáticos de mayor eficiencia energética

Renovar neumáticos es algo que las flotas hacen de forma periódica de todas formas, y si se hace con criterio de eficiencia y el control documental adecuado, esa actuación puede generar CAE.

El ahorro viene de la resistencia a la rodadura: un neumático de categoría energética superior consume menos combustible para recorrer la misma distancia. En flotas de alto kilometraje, el efecto acumulado no es pequeño.

Encaja especialmente bien cuando hay alto kilometraje anual, un control razonable de referencias y tipología de vehículo, y renovaciones planificadas que permitan documentar el antes y el después. Para flotas que trabajan con MICHELIN Connected Fleet, el acceso a datos reales de uso (kilómetros por vehículo, tipo de ruta, carga) permite tener un registro mucho más sólido que trabajar solo con albaranes. Estos datos son esenciales para poder declarar y demostrar el ahorro de energía que se ha producido.

TRA020 - Telemetría y geoposicionamiento

Es la más habitual en proyectos CAE para flotas. Y también la que genera más malentendidos.

El error más típico que se comete es asumir que con tener GPS ya cumplimos. Y no es así. TRA020 define requisitos técnicos y documentales que la solución telemática tiene que cumplir, y exige evidencia de que el sistema está orientado a generar ahorro medible: hábitos de conducción, control de ralentí, alertas, registros de eventos, trazabilidad de la actividad.

Muy importante a tener en cuenta: No se certifica el dispositivo. Se certifica el ahorro que el uso del dispositivo permite demostrar.

Encaja bien cuando hay variabilidad alta de consumo entre conductores, tiempos de ralentí elevados o margen claro de mejora en los hábitos de conducción. Los datos que genera la telemática no son solo útiles para el día a día operativo; son la columna vertebral del expediente CAE.

TRA050 - Sustitución por vehículo eléctrico

Si hay electrificación de la flota en marcha o planificada, esta ficha permite certificar el ahorro asociado a cada sustitución. El cálculo tiene en cuenta la diferencia de consumo entre el vehículo que sale y el eléctrico que entra.

Ojo: esta ficha ha tenido actualizaciones en la metodología de cálculo, así que conviene trabajar siempre con la versión vigente del catálogo antes de empezar con el dossier para presentarla.

Funciona mejor con rutas estables y bien definidas (distribución urbana, última milla, servicios regulares) donde las sustituciones son vehículo a vehículo y la medición de consumos está bien controlada desde el inicio.

Cuánto se puede obtener con una flota mediana

Imaginemos una flota de 40 vehículos con un mix urbano e interurbano. Se implanta telemática orientada a eficiencia (TRA020) y se trabaja la mejora de hábitos de conducción, lo que resulta en una reducción estimada del 12% en consumo de combustible.

Con un consumo base de unos 50.000 litros de gasóleo por vehículo al año, el ahorro estimado ronda los 6.000 litros por vehículo, es decir, 240.000 litros anuales para toda la flota.

El paso siguiente es la conversión a kilovatios hora (kWh), que es la unidad estándar que utiliza el sistema CAE para medir el ahorro energético con independencia del tipo de combustible o energía. No es una unidad exclusiva de los vehículos eléctricos: el MITECO la aplica también al gasóleo, al gas natural o a cualquier otra fuente. Aplicando el factor de conversión oficial para gasóleo de automoción (9,97 kWh por litro), los 240.000 litros ahorrados equivalen a aproximadamente 2.393.000 kWh anuales, que es la base sobre la que se tramitan los certificados.

Aplicando la horquilla orientativa de mercado de 85 a 140 €/MWh, el ingreso bruto potencial estaría entre 203.000 € y 335.000 € al año. El neto, una vez descontados costes de verificación, gestión y ajustes documentales, es más conservador. Para ese tamaño de flota con datos bien estructurados, una estimación prudente podría moverse entre 80.000 € y 130.000 € netos anuales.

Quién hace qué en el proceso: los actores del sistema CAE

Es importante entender quién interviene y en qué momento para no perderse en el proceso ni acabar dependiendo de un intermediario que no explica lo que hace.

El propietario inicial del ahorro eres tú: la empresa de transporte que realiza la inversión (instala la telemática, cambia los neumáticos, renueva vehículos) y genera el ahorro energético real. Eres el origen del certificado.

El sujeto obligado es la contraparte compradora: grandes comercializadoras y distribuidoras de energía que tienen obligación legal de acreditar un volumen de ahorro energético cada año. Son quienes pagan por los CAE porque los necesitan para cumplir sus objetivos regulatorios. No interactúas directamente con ellos en la mayoría de los casos.

El sujeto delegado es la figura que actúa en tu nombre ante la administración. Puede ser una Empresa de Servicios Energéticos (ESE), un gestor especializado en CAE o, en algunos casos, la misma empresa que te instala el sistema telemático. Firma un convenio contigo, tramita el expediente ante el MITECO, coordina la verificación y gestiona la venta del certificado al sujeto obligado. Su calidad técnica y experiencia en fichas de transporte importa mucho: un expediente mal construido puede ser rechazado o reducir significativamente el ingreso final.

El verificador independiente es el tercero acreditado que valida que el ahorro declarado es real y está correctamente documentado. Es quien da credibilidad al expediente y, en la práctica, el que más condiciona que el proceso llegue a buen puerto.

El flujo habitual es este:

  1. Tú realizas la actuación y registras los datos de consumo antes y después.
  2. El sujeto delegado construye el expediente técnico y lo presenta ante el MITECO
  3. El verificador acredita el ahorro
  4. Los CAE se emiten y el sujeto delegado los vende al sujeto obligado
  5. Tú recibes el ingreso acordado, descontados los costes de gestión.

Quien más ingresa no es necesariamente quien más ahorra. Es quien mejor documenta el ahorro que genera, y quien ha elegido bien a su sujeto delegado. Esa distinción marca la diferencia entre un expediente que llega a buen puerto y uno que se queda a medias.

Los cinco errores que más retrasan un proyecto de Certificados de Ahorro Energético (CAE) y su presentación.

Después de ver cómo funcionan estos proyectos desde dentro, hay patrones que se repiten. Estos son los más habituales:

1. Confundir "tener telemática" con "cumplir con los requisitos detalaldos en la ficha TRA020"

Instalar un dispositivo de localización no genera CAE por sí solo. Si el sistema solo registra posición y no aporta evidencia orientada a ahorro, no sirve.

2. No definir el alcance desde el primer día

¿Qué vehículos entran en el proyecto? ¿Desde cuándo? ¿Qué pasa si alguno sale o entra durante el periodo? Si esto no está cerrado antes de empezar, la trazabilidad se rompe y el expediente puede ser desestimado.

3. Construir la evidencia a posteriori

Este es el más caro de los errores. Si no se capturan compras, instalaciones, registros y configuraciones desde el inicio, reconstruirlos después es posible pero costoso, y el resultado suele ser más débil que si se hubiera planificado bien desde el principio.

4. Pasar por alto la ficha TRA010 por "demasiado obvia"

Muchas flotas descartan los neumáticos porque no lo ven como una "medida de eficiencia" en sentido técnico. Es un error. En flotas con alto kilometraje, puede ser la vía de obtención de CAE de menor fricción y mayor consistencia en el tiempo.

5. No normalizar por actividad

El ahorro de combustible varía según la actividad: más kilómetros implica más consumo, independientemente de la eficiencia. Si el ahorro no se normaliza correctamente por actividad (kilómetros, toneladas, rutas), el análisis comparativo entre periodos no es defendible. Y éste es uno de los puntos donde más se discute con los verificadores.

La ventaja que tiene MICHELIN Connected Fleet

Las flotas que trabajan con MICHELIN tienen acceso a dos de las vías CAE más habituales en transporte ,la ficha TRA010 (neumáticos) y la ficha TRA020 (telemática), desde un mismo proveedor que es capaz de alinear ambas actuaciones y los datos que se generan que son claves para la presentación de ambas fichas.

Eso tiene consecuencias prácticas muy concretas. Los datos de uso real que genera la telemática (kilómetros, tipo de ruta, carga) refuerzan directamente la evidencia para la ficha TRA010. Y los registros de conducción, ralentí y consumo de la plataforma de gestión son exactamente lo que la ficha TRA020 requiere. Tener las dos fuentes integradas hace que el expediente sea más sólido, más fácil de verificar y más rápido de tramitar.

El ahorro que ya estás generando con neumáticos eficientes y con la mejora de hábitos que da la telemática puede ser certificable. Lo que habitualmente falta no es el ahorro en sí. Es el sistema que lo convierte en datos auditables.

Cómo preparar tu flota para generar Certificados de Ahorro Energético.

El proceso requiere abordarse como un proyecto y no como un mero trámite.

Paso 1: Diagnóstico de elegibilidad

Antes de elegir ficha, hay que responderse estas tres preguntas: ¿la actuación encaja con una ficha vigente de transporte? ¿Puedo demostrar el alcance con evidencias claras? ¿Tengo o puedo capturar datos operativos coherentes si el ahorro depende del uso? Si las tres son "sí", el proyecto tiene base. Si alguna es "no", es mejor reajustar el planteamiento antes de arrancar.

Paso 2: Definición del alcance y línea base

Inventario cerrado de vehículos, consumos de referencia defendibles, fechas de inicio y condiciones operativas de partida bien registradas. Cuanto más preciso sea este punto, menos fricción habrá en la verificación.

Paso 3: Sistema de captura de datos y trazabilidad

No basta con tener los datos; tienen que ser consistentes, comparables y auditables. La buena noticia es que los sistemas de telemática de MICHELIN Connected Fleet generan automáticamente gran parte de esta evidencia cuando están bien configurados para este propósito.

Paso 4: Documentación específica de la ficha

Cada ficha tiene sus formularios, declaraciones y anexos concretos. Hay que prepararlos al inicio del proyecto, no al final. La documentación debe estar lista antes de que empiece la actuación.

Paso 5: Verificación y tramitación

Con el expediente bien hecho, esta fase es bastante predecible. La mayoría de los retrasos que se producen aquí tienen su origen en decisiones que se tomaron (o no se tomaron) en los pasos anteriores.

Si quieres saber si tu flota tiene potencial para la obtención de Certificados de Ahorro Energético (CAE)

Si has llegado hasta aquí es porque estás considerando seriamente si esto aplica a tu caso. Y probablemente ya tienes una intuición de que sí.

En MICHELIN Connected Fleet trabajamos exactamente en eso: convertir los datos de tu operación (consumo, kilómetros, rutas, ralentí, hábitos de conducción, gestión de neumáticos) en evidencia medible, comparable y defendible. No es solo telemática. Es el sistema que hace que el ahorro que ya estás generando pueda certificarse.

Si quieres ver cuál sería el potencial real de tu flota, solicita una consulta y lo analizamos juntos a partir de tus datos.

FAQs

¿Un CAE es una subvención? No, para nada. Los CAE no son fondos públicos ni ayudas directas. Su valor viene de la obligatoriedad de eficiencia energética: los sujetos obligados compran CAEs para acreditar sus objetivos de ahorro.

¿Qué diferencia hay entre una actuación estandarizada y una singular? Las fichas estandarizadas (TRA010, TRA020, TRA050) tienen el marco de cálculo y la documentación predefinidos, lo que las hace más rápidas de tramitar. Las actuaciones singulares requieren una metodología propia aprobada por el MITECO; son más complejas, aunque pueden ser muy potentes para ahorros específicos. Para la mayoría de flotas, las fichas estandarizadas son el punto de entrada más eficiente.

¿Puede generar CAE una empresa que ya tiene telemática instalada? Depende. Si la solución cumple los requisitos técnicos de la ficha TRA020 y se puede demostrar un ahorro medible y trazable desde una fecha determinada, puede ser viable estructurar el caso. Lo que sí es verdad es que cuanto más tiempo ha pasado desde la instalación sin capturar evidencias orientadas a los CAE, más difícil se vuelve construir el expediente.

¿Se pueden combinar TRA010 y TRA020 en el mismo proyecto? Sí, pero hay que estructurarlos como proyectos separados, cada uno con su ficha, su alcance y su evidencia propia. Combinarlos puede aumentar bastante el retorno total del programa de eficiencia de la flota.

¿Qué pasa si los vehículos de la flota cambian durante el periodo de certificación? El alcance declarado tiene que ser coherente con los vehículos reales en todo momento. Las bajas, altas y cambios de ruta no registrados son uno de los problemas más habituales en expedientes con incidencias. Gestionar el alcance de forma dinámica y dejar constancia de los cambios es parte de la trazabilidad que se exige.

¿Cuánto tiempo tarda el proceso? Depende mucho de la complejidad del expediente y de la calidad de la documentación. Un proyecto bien estructurado desde el inicio puede estar verificado y tramitado en varios meses. Uno que llega a verificación con documentación incompleta puede alargarse bastante.

¿El valor del CAE es fijo? No. Se acuerda en el marco de cada operación y varía según la oferta y demanda del mercado, el tipo de actuación, el volumen de kWh certificados y otros factores. Las referencias que circulan en el sector son orientativas; el valor final de cada acuerdo puede variar.

¿Cualquier flota puede acceder al sistema CAE? En la práctica, sí, siempre que pueda demostrar un ahorro real con datos y metodología. No hay un tamaño mínimo regulado, pero a partir de cierto volumen (generalmente desde 10 o 15 vehículos en adelante) el ahorro certificable empieza a ser económicamente relevante.